QUIÉNES SOMOS

Nuestro proyecto

Las Cuevas de la Luz se encuentran en un entorno de Badlands, en Bácor-Olivar (Guádix, Granada), a tan solo cinco minutos del pintoresco Embalse del Negratín.

Disponemos de seis cuevas independientes con su baño privado. Destacan por su amplitudclaridad, sus techos altos y abovedados. Dormir en cada una de ellas te aportará una experiencia diferente.

Nuestros huéspedes también podrán disfrutar de los diferentes espacios compartidos que dispone la cueva. Por sus características es un lugar ideal para hacer actividades en grupo.

Nosotros

Amo a mi familia, mis perretes, la naturaleza… Me gusta cocinar de una manera casera y saludable. Un mundo que me fascina y le soy fiel es el de las terapias naturales. Me gusta compartir y intercambiar, con la gente que nos visita, experiencias y conocimientos. En esta nueva etapa de la vida, en Las Cuevas de la Luz, me he dado cuenta que para vivir feliz me hace falta muy poco.

Vivo en plena naturaleza. Me encanta estar con los míos, el continúo intercambio de conocimientos con la gente dispar que aparece por Las Cuevas de la Luz o me encuentro por el mundo, mis perros, los paseos por la montaña, los viajes, los libros, la escritura… Me gusta trabajar en Las Cuevas de la Luz porque estoy haciendo continuamente aquello que más me llena.

El cambio

Nuestra visita a Daniela fue el detonante de nuestro cambio. La cueva donde vivía nos impresionó desde el primer momento, fue un amor a primera vista. Cuando ya nos íbamos, Lurdes le dijo a Daniela: ”Si algún día te la vendes, nos avisas.” “Está en venta”, dijo ella. Por aquel entonces su marido Andrés Malby había fallecido y ella llevaba más de siete años viviendo sola en plena naturaleza en una cueva de mil quinientos metros cuadrados. “Artur, la cueva está en venta”, me dijo Lurdes al salir. “Pues que tengas mucha suerte, Daniela”, le contesté sin pensar que aquella iba a ser nuestro futuro hogar.

Fue en el viaje de retorno a nuestra casa cuando vimos claro que este lugar era idóneo para iniciar un nuevo proyecto y llevar a cabo el cambio que necesitábamos.

Cabe mencionar, que por aquel entonces, hacía trece años que yo le había dicho a Andrés Malby, que necesitaba un cambio en mi vida. Él me había advertido que no me durmiera en los laureles: “Cuidado que el tiempo pasa muy deprisa”. Quién me iba a decir que iba a ser precisamente en su cueva que él diseño junto a Danielle donde que se iba  a hacer realidad el cambio.

¿Quieres saber más sobre nuestras cuevas?